miércoles, 19 de marzo de 2014

TRABAJO REALIZADO POR NEREA

POESÍAS DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ  







¡Que goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!
Se me torna celeste la mano, me contagio de otra poesía
Y las rosas de olor, que pongo como ella las ponía, exaltan su color;
y los bellos cojínes, que pongo como ella los ponía, florecen sus jardines;
Y si pongo mi mano -como ella la ponía- en el negro piano,
surge como en un piano muy lejano, mas honda la diaria melodía.

¡Que goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!
me inclino a los cristales del balcón, con un gesto de ella
y parece que el pobre corazón no está solo.
Miro al jardín de la tarde, como ella,
y el suspiro y la estrella se funden en romántica armonía.

¡Que goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!
Dolorido y con flores, voy, como un héroe de poesía mía.
Por los desiertos corredores que despertaba ella con su blanco paso,
y mis pies son de raso -¡oh! Ausencia hueca y fría!-
y mis pisadas dejan resplandores.



NOSTALGIA

Al fin nos hallaremos. Las temblorosas manos
apretarán, suaves, la dicha conseguida,
por un sendero solo, muy lejos de los vanos
cuidados que ahora inquietan la fe de nuestra vida.

Las ramas de los sauces mojados y amarillos
nos rozarán las frentes. En la arena perlada,
verbenas llenas de agua, de cálices sencillos,
ornarán la indolente paz de nuestra pisada.

Mi brazo rodeará tu mimosa cintura,
tú dejarás caer en mi hombro tu cabeza,
¡y el ideal vendrá entre la tarde pura,
a envolver nuestro amor en su eterna belleza!


¿REMORDIMIENTO?

La tarde será un sueño de colores...
Tu fantástica risa de oro y plata
derramará en la gracia de las flores
su leve y cristalina catarata.

Tu cuerpo, ya sin mis amantes huellas,
errará por los grises olivares,
cuando la brisa mueva las estrellas
allá sobre la calma de los mares...

¡Sí, tú, tú misma...! irás por los caminos
y el naciente rosado de la luna
te evocará, subiendo entre los pinos,
mis tardes de pasión y de fortuna.

Y mirarás, en pálido embeleso,
sombras en pena, ronda de martirios,
allí donde el amor, beso tras beso,
fue como un agua plácida entre lirios...

¡Agua, beso que no dejó una gota
para el retorno de la primavera;
música sin sentido, seca y rota;
pájaro muerto en lírica pradera!

¡Te sentirás, tal vez, dulce, transida,
y verás, al pasar, en un abismo
al que pobló las frondas de tu vida
de flores de ilusión y de lirismo!


ROSAS MUSTIAS DE CADA DÍA

Todas la rosas blancas de la luna caían,
por la ventana abierta, en el cuerpo desnudo ...
Mirando aquellas carnes blandas que florecían,
hundido entre mis sueños, yo estaba absorto y mudo.

¡Oh su sexo con luna! ¡Esencia indefinible
de su sexo con luna! Hervían los blancores
de la carne, y el rostro, perdido en lo invisible
de la penumbra, lánguido, cerraba sus colores.

Era el enervamiento del dolor ... Y cual una
rosa de treinta años, opulenta y desierta,
el cuerpo blanco se elevaba hacia la luna
frío, espectral, azul, como una pompa muerta ...


      NEREA


TRABAJO REALIZADO POR ADRIÁN G.


JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

 
Juan Ramón Jiménez, (1881-1958), poeta español y premio Nóbel de Literatura.

Nació la noche de Navidad de 1888 en la calle Rivera nº 2 de Moguer, Huelva.

    1887 la familia se instala en la calle Nueva, en la casa que hoy es su Museo, llamada “ ZENOBIA Y JUAN RAMÓN JIMÉNEZ DE MOGUER”.

    1896, pasado el verano, se traslada Juan Ramón a Sevilla, para hacerse pintor y estudiar en la universidad la carrera de derecho.

    1900, el 13 de abril llega a Madrid, invitado por un amigo de Rubén Darío. A finales de Mayo vuelve a Moguer, enfermo y hastiado del ambiente madrileño.
 
    1913 conoce a Zenobia Camprubí Aymar. Se instala en la Residencia de Estudiantes.

    1916, Juan Ramón y Zenobia se casan en la Iglesia católica de St. Stephen, de New York.

    1936. El Gobierno de la República facilita a Juan Ramón Jiménez pasaporte diplomático como agregado cultural honorario de la embajada de España en Washington.

    1956, el 25 de octubre la Academia sueca otorga a Juan Ramón Jiménez el premio Novel de Literatura. Pocos días después, el 28 de dicho mes muere Zenobia en la Clínica Mimiya, de Santurce, Puerto Rico. Juan Ramón se recluye en su casa, en la más absoluta oscuridad.

    1958, el 29 de Mayo muere Juan Ramón Jiménez en la misma clínica que su mujer. El 6 de Junio son trasladados sus cuerpos a España, en cumplimiento de la última voluntad de sus tíos, y tras varios días de duelo y homenaje multitudinarios, reciben definitiva sepultura en el Cementerio de Jesús de Moguer.

OBRA

En 1900 publicó sus dos primeros libros de poemas: Ninfeas y Almas de violeta. Poco después se instalaría en Madrid, haciendo varios viajes a Francia y luego a Estados Unidos, donde se casó con la que ya sería su compañera ejemplar de toda la vida, Zenobia Camprubí.

En 1936, al estallar la Guerra Civil española se vio obligado a abandonar España. Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico, fueron sus sucesivos lugares de residencia.

La obra poética de Juan Ramón Jiménez es muy numerosa, con libros que a lo largo de su vida, en un afán constante de superación, fue repudiando o de los que salvaba algún poema, casi siempre retocado en sus sucesivas selecciones. Entre sus principales antologías se encuentran:

    Poesías escogidas (1917),

    Segunda antología poética (1922),

    Canción (1936)

    Tercera antología (1957).

Pero el arte de Juan Ramón Jiménez se hace independiente de cualquier escuela, aunque el simbolismo, ya totalmente asumido, siga influyendo en su poesía casi hasta el final. Con el paso de los años su estilo se hace cada vez más depurado, como en:

  Baladas de Primavera (1910)

   La soledad sonora (1911).

   Diario de un poeta recién casado (1917), escrito básicamente durante su viaje a Estados Unidos, donde conoció y se casó con Zenobia, es uno de los grandes libros de la poesía española. Contiene ritmos inspirados por el latir del mar, verso libre, prosa, sugerencias humorísticas e irónicas. El libro supone un canto a la mujer, el mundo marino y Estados Unidos.

 Eternidades (1918)

 Piedra y cielo (1919)

 Estación total, un libro escrito entre 1923 y 1936, aunque no se publique hasta 1946.

 Otro libro suyo escrito en prosa poética -y al que le debe gran parte de su fama universal- es Platero y yo (1917), donde funde fantasía y realismo en las relaciones de un hombre y su asno. Es el libro español traducido a más lenguas del mundo, junto con Don Quijote de Miguel de Cervantes.

 Escribió ya en América los Romances de Coral Gables (1948) y Animal de fondo (1949). Con ellos y el poema 'Espacio', Juan Ramón Jiménez alcanza lo que se ha llamado su "tercera plenitud" determinada por el contacto directo con el mar.
 
EN ESTE VIDEO PODEMOS DISFRUTAR DEL COMIENZO DEL LIBRO "PLATERO Y YO", RECITADO POR TONI PUJÓS.

PLATERO Y YO- JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

"Platero y yo" de Juan Ramón Jiménez, es el libro escrito en lengua castellana más traducido, después de La Biblia y El Quijote

Este año, 2014 se celebra el centenario de su publicación y en el colegio hemos querido rendir un pequeño homenaje a su autor.
 Para ello hemos leído su libro más emblemático y hemos trabajado para tener un mayor conocimiento de su vida y su obra. 
Todos los alumnos de 6º B, de forma individual o en grupos, han elaborado una serie de trabajos que aquí se muestran.
Y éste ha sido el resultado.